martes, 14 de agosto de 2012

El policía que fue agredido por hinchas volvió a patrullar


La repentina popularidad que Jefferson Burgos se ha ganado no lo han alejado de sus obligaciones.
La rutina del joven policía, nacido en Portoviejo, hace 22 años, transcurre entre patrullajes y operativos. Es lunes por la mañana, hora de iniciar un nuevo operativo de revisión de armas.
Burgos parquea el patrullero 4x4 que conduce y junto con tres compañeros descarga los tres conos naranja que colocará en la esquina de las calles 20 y Maracaibo, en el Suburbio de Guayaquil.



El operativo sorpresa, uno de los 16 que se montarán ese día, se arma en cuestión de segundos. Una gorra aceituna cubre el rostro pálido del gendarme.
Bajo la visera apenas se distingue una ligera cicatriz que recorre por debajo de la ceja izquierda. Burgos fue sometido a dos operaciones, una de ellas para reconstruirle el pómulo, justo por debajo de la cicatriz que aún se niega a cerrar. La otra señal, más grande, está oculta por el cabello, en el lado derecho de su cabeza. Las marcas son el recuerdo de una reciente agresión. El uniformado fue alcanzado por una pedrada.

Ocurrió la noche del 19 de mayo, cuando se aprestaba a contener una riña entre hinchas fuera del estadio Monumental.
Lo que sucedió después, el policía dice simplemente no recordarlo. “Había terminado el partido y nosotros estábamos de salida en el bus que nos llevaba de vuelta. Entonces, por el puente de la 17 (que está cerca al estadio) vimos que se protagonizaba un escándalo entre seguidores”.
Burgos iba en el asiento de adelante; fue uno de los primeros en bajar. “Me dicen que detuve a una persona, y que vino otra por detrás y me golpeó. Pero eso, simplemente, no lo recuerdo.
Es lo que me han contado mis compañeros después de todo lo que pasó”.

El uniformado pasó 10 días internado en el Hospital de la Policía, hasta el 30 de mayo, cuando le dieron el alta.
La placa metálica de cinco centímetros de diámetro que le injertaron en el espacio del cráneo donde impactó la pedrada todavía le molesta. La noche en que Burgos fue agredido, la Policía detuvo a 29 adultos y aislaron a 12 menores.
Todos eran investigados por supuestamente lanzar la pedrada.
Cuatro días después, un juez de flagrancias dispuso la prisión preventiva para 29.
De estos, 15 salieron con medidas cautelares entre el 6 y el 8 de junio pasado.
Luego de 41 días de su detención, los últimos 14 hinchas fueron liberados con medidas cautelares y deben presentarse regularmente ante el juez y están impedidos de salir del país.

El momento de esta liberación, la tensión y la euforia se mezclaron en los exteriores de la prisión desde las 11:00. Los gritos y los cánticos de los familiares y amigos de los jóvenes se sintieron en los estrechos corredores de la Corte y después se trasladaron a la calle 9 de Octubre. Allí se encontraron con un dirigente de fútbol, quien antes había ofrecido acompañarlos en la audiencia. En ese entonces, el padre de Raúl M., detenido por este caso, se abrazó con los suyos mientras secaba sus lágrimas. “Hoy rezamos más que nunca por mi muchacho.
Ha sido una horrible pesadilla que está terminando”, dijo.
El progenitor de Raúl contó que gastó USD 2 000 durante el tiempo que su hijo estuvo en la cárcel.

En el caso del policía Burgos, por disposición superior ya no es asignado a la protección de cotejos deportivos.
Asegura estar más preocupado por las posibles repercusiones en su desempeño.
En septiembre deberá someterse a las pruebas físicas anuales que demanda la Policía a sus miembros, pero aún no sabe si podrá cumplirlas. “Tengo que acudir al médico para consultarle si puedo hacerlo”.

Son las 11:00 y en la calles 20 y Maracaibo el operativo está por concluir. Burgos y un compañero, de mayor rango, detienen a un motociclista.
El policía dice no guardar rencor con los aficionados que presuntamente lo agredieron. “No los he visto a los hinchas en ningún momento durante la investigación, y tampoco les guardo rencor.
Me imagino que no tuvieron la intención de lanzarme la piedra.
Al que lo hizo, de seguro ahora le debe pesar la conciencia”. Burgos dejó el tratamiento médico y a los especialistas, pues considera que su mejoría fue rápida. Los mareos que sentía durante los primeros días poco a poco se han desvanecido.

Burgos entró al curso para policía a los 19 años. Aparte de un primo, nadie más en la familia viste el uniforme.
Asegura que no dejará la institución del orden”.

La cronología
19 de mayo 2012
Un policía fue agredido presuntamente por un grupo de hinchas, luego de que terminara un partido de fútbol en la ciudad de Guayaquil.
7 de junio 2012
El ‘preso 29’, como lo llamaron a Jacinto A., fue el primer liberado del grupo de detenidos.
Tras salir de prisión, no ocultó su malestar por el hecho.
30 de junio 2012
Fueron liberados los últimos 14 hinchas investigados por la agresión al uniformado. El juez dispuso medidas sustitutivas para los jóvenes.

La violencia en el fútbol
Los problemas en los encuentros de fútbol no son de ahora. Desde el 2007, tres personas han muerto en el país por la violencia de hinchas del fútbol.
El primer caso se registró el 16 de septiembre de ese año cuando el niño Carlos Cedeño fue impactado por una bengala antes de un juego entre Barcelona y Emelec, en Guayaquil.
El segundo fue el asesinato de David Erazo, luego de un partido entre El Nacional y Liga de Quito.
En el tercer hecho Marcos Rodríguez, de 28 años, falleció el 13 de junio del 2011 en una casa de salud del Puerto Principal.
Esto, tras haber sido golpeado luego de un encuentro disputado entre Barcelona y Liga.

Esta noticia fue publicada en: www.elcomercio.com

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