viernes, 11 de junio de 2010

Policia Comunitario, mas que un buen amigo.

¿Por qué el modelo policial REACTIVO – REPRESIVO no es eficaz para erradicar la delincuencia?

Esta metodología empleada tradicionalmente por la Policía Nacional se basa en los antiguos y obsoletos sistemas de prevención por eliminación de oportunidades orientada a la prevención de la delincuencia ocasional, persistente o reincidente, caracterizada por grandes despliegues de policías y operativos que realizan acciones dirigidas para que el delito no se suceda y por ende la delincuencia no prolifere. Esta metodología, para una sociedad que solo espera mayor presencia y trabajo policial, resulta inobjetable, lógico e importante y se logra que la comunidad responda positivamente ante la gestiòn policial (imagen policial), pero, lamentablemente, eliminando las oportunidades para delinquir no se elimina la existencia misma de la delincuencia ni se reduce su accionar, muy por el contrario, aumenta pues sus exponentes se mantienen activos y fortalecidos en permanente acecho y en procura de esa oportunidad que les permita cometer delitos.

Esta antigua forma de prevención llevada a cabo a través de una saturación de objetivos, mediante tradicionales estrategias que implican tácticas de presencia policial real y efectiva en todos aquellos lugares susceptibles y posibles de comisión del delito, trae como consecuencia que el delincuente que observa esa presencia, ese objetivo saturado, recurra a otro lugar en donde no se encuentre y pueda delinquir. Esto ha sucedido en muchas ciudades, zonas en donde la delincuencia no llegaba no obstante carecer de total vigilancia policial se han convertido hoy en día en lugares violentos y centros de operación de la delincuencia que antes solamente operaba en los lugares focalizados o conocidos como “zonas críticas”. De esta manera, se ha producido una movilización horizontal de la delincuencia, pasando de un territorio a otro, es decir, ocurre lo que se conoce como la “transdistritalización del crimen”.

El modelo reactivo – represivo, se ha convertido en un esquema metodológico policial que, además de ser económicamente insostenible para la misma Policía por cuanto se alimenta constantemente de más y más funcionarios policiales, recursos financieros y logísticos; genera una permeabilidad hacia la corruptela y no tiene incidencia en la disminución del delito, cuyas causas, si bien conocidas no son atendidas o neutralizadas por los organismos correspondientes; mientras que la delincuencia permanece activa y aún creciendo. Sin embargo facilita soluciones inmediatas a problemas difíciles.
Es la “política del bombero” que atiende las emergencias para apagar el fuego, pero no plantea soluciones integrales para evitar los incendios.

¿Y que piensan los policías del modelo policial REACTIVO – REPRESIVO para erradicar la delincuencia?

Los policías – en su mayoría - han sido siempre y desde la propia institución policial los peores enemigos del Modelo Policial Reactivo - Represivo; pues la gran mayoría llevan a cabo su tarea, respondiendo con notable profesionalismo, vocación y honestidad, comprendiendo perfectamente que la comunidad requiere de su protección, reclamando al Estado su derecho a vivir en seguridad. Este modelo policial, nunca ha contado con la complacencia de los policías, sin distinción de sexo, jerarquía o grado, cualquiera sea el lugar donde se encuentren prestando sus servicios y mantienen hasta la fecha una verdadera subcultura policial absolutamente diferente y diferenciada de la ideología y práctica tradicional que ha caracterizado institucionalmente a este Modelo incentivado por la mayoría de los altos mandos por responder a exigencias de carácter político, estratégico, social, o simplemente por no saber que hacer frente a esta problemática.

¿Qué hacer para erradicar la delincuencia?

Un punto de partida válido para: ¿Qué hacer?, es comenzar trabajando con el personal policial, cuyo profesionalismo y potencialidades deben valorarse, respetarse.
El Proyecto POLICIA COMUNITARIA es, de hecho, el comienzo de esta importante tarea.
El Policía, cualquiera sea su jerarquía o grado, debe ser visto en todo momento como Profesional de Policía y no solamente como individuo numérico que cuantifica la cantidad de personal policial existente, ni ser tratado como sujeto de ordenes, manipulado, condicionado, adaptable a cualquier circunstancia o necesidad del servicio.

La Policía Comunitaria significa un nuevo modelo en la organización policial, sustentable para un Estado de Derecho, que significaba realmente dar un paso adelante hacia un nuevo proceso de reforma de la Policía y con los policías desde el interior de la misma Institución Policial.
El propósito fundamental del trabajo policial es la prevención del delito y la protección de la vida comunitaria.

La Policía Comunitaria está llamada a ejecutar un accionar sistemático, intercolegiado a nivel institucional y multisectorial a la vez que orienta su trabajo y la solución de los problemas existentes hacia niveles pertinentes de prevención con participación de la comunidad, ya sea en la eliminación de oportunidades como en la observación y reconocimiento de las causas culturales, sociales y económicas determinantes para la producción del delito en coordinación con todos los organismos oficiales y privados comprometidos en la modificación del panorama social y aún más, con una respuesta profesional que permita indicar la oportunidad y grado de responsabilidad que éstos deben asumir.
Es decir, la Policía Comunitaria se convierte en el brazo derecho a nivel local del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, dándole vida y colaborando con las Autoridades para mejorar la calidad de vida de la comunidad, en virtud a una coordinación con todos los actores sociales.

En este contexto, la Policía Comunitaria toma en cuenta la realidad criminológica territorial donde lleva a cabo su misión; para ello, deberá contar con los necesarios estudios de victimización y tendencias delictivas con la correspondiente cartografía delictual y los informes sobre la delincuencia obtenidos a través de su Observatorio de Seguridad Ciudadana, activado en coordinación con las Universidades; de esta manera se trata de conciliar un futuro modelo de prevención, vinculando el tradicional esquema de eliminación de oportunidades (Reactivo – Represivo) con aquél que promueve el trabajo sobre las causas generadoras del delito (Preventivo – Proactivo). Efectivamente, esto quiere decir que, para evitar el delito, la policía debe comenzar a trabajar sobre una prevención basada en políticas que hacen al desarrollo social y con el conjunto de los operadores del sistema porque de no suceder así y continuar como hasta ahora, las comunidades en general y la policía en particular, fracasarán en su lucha contra la delincuencia.

El público quiere seguridad, estar y sentirse seguro, como elementos fundamentales para su calidad de vida y el Estado debe procurarlo, pero integralmente y no en exclusiva con la Policía Nacional, que representa aunque muy relevantemente, una de las muchas profesiones que han de interactuar, solamente una parte de ese "Todo" que es la Seguridad. Esto requiere una apertura policial hacia una operatividad con cientificidad y notable apoyo tecnológico, empleando todas las posibilidades y potencialidades que ofrece la ciencia y la tecnología, desde la formación de personal policial hasta recursos materiales e informáticos, aplicadas hacia un sistema de prevención múltiple y de simultáneo abordaje, que no escatime gastos, evitando precariedades e improvisaciones, dirigido y potenciado hacia las causas y los efectos del delito, y descartando toda posibilidad de primar respuestas hacia una u otra unilateralmente. Esto además requiere paralelamente la formación de un Policía de nuevo tipo y con una nueva cultura policial.

La Policía Comunitaria enaltece y reinvindica la Profesión Policial.

Efectivamente, la Policía nunca fue tratada como un área profesional ni siquiera por parte de quienes ejercen el Gobierno o el mando institucional. Siempre la Policía fue destinada a prestar un servicio, primero al Estado y en segundo término a la Comunidad y en donde, la autoridad profesional o técnica de quienes la condujeron políticamente, rarísimas veces se concilió con la autoridad formal, tanto en las designaciones como en el ejercicio funcional. De allí que cada cambio de Ministro del Interior, siempre ha implicado el cambio del Director General de la Policía.

El Servicio Policial de POLICIA COMUNITARIA enaltece y reivindica la Profesión Policial, demuestra que un nuevo tipo de gerenciamiento de los servicios policiales tipo horizontal es eficiente en la organización policial acostumbrada tradicionalmente al mando vertical y al cumplimiento de órdenes o rutinas establecidas.

La organización, misión y conducción de la Policía Comunitaria definitivamente implica modificaciones sustanciales en la metodología y en el quehacer tradicional de la Policía Nacional, entre ellas, la descentralización del mando que quizás es la más importante por cuanto el Policía Comunitario adquiere total autonomía para resolver pequeños conflictos, conciliar, prestar auxilio, desarrollar programas de prevención situacional y social contra el delito dentro de su territorio asignado; efectuar diagnósticos e investigaciones de carácter socio-delincuencial; coordinación permanente con autoridades locales y otras instancias gubernamentales y no gubernamentales; inventiva, iniciativa, imaginación y flexibilidad en los programas y acciones; mecanismos sui generis de control y evaluación, entre otros instrumentos de acción que por cierto, de aplicarse con total transparencia y profesionalismo, alcanzarán exitosamente los objetivos previstos por el Manual de Policía Comunitaria.

Sabemos, que llegar al reconocimiento del Servicio de Policía Comunitaria como un servicio policial especializado en la Policía Nacional es un proceso progresivo, complicado y multifacético que constituye un gran paso en el cambio de percepción del trabajo policial preventivo y sus relaciones con la comunidad, el mismo que pasa – conforme ya lo hemos comentado - por tomar en cuenta que alguno de los actuales métodos policiales que priorizan las estrategias reactivas y represivas, ya no se encuentran acordes con el desarrollo del crimen; por tanto se hace imperativo una transformación fundamental del antiguo modelo policial reactivo - represivo y de la relación policía - comunidad, para dar paso a lo moderno, es decir, al nuevo Paradigma de la Seguridad en el Siglo XXI: Unidades de Policía Comunitaria como especialidad del servicio policial de patrullaje preventivo proactivo, trabajando contra el delito en alianza estratégica con autoridades locales y con la comunidad.

La Policía Comunitaria no es solamente un cambio actitudinal del Policía, sino básicamente un cambio tendencial del trabajo policial que necesariamente requiere considerarla como una especialidad del servicio policial en el ámbito de la PREVENCIÓN DEL DELITO y su implementación total implica necesariamente profundos cambios en todos los niveles y en todas las áreas de la institución, desde los altos mandos hasta los policías de reciente egreso y desde las áreas de formación y capacitación hasta las operativas y tecnológicas.

Llegar al reconocimiento de la POLICIA COMUNITARIA como una nueva Especialidad del Patrullaje en la Policía Nacional significa, además, ir adecuándose de manera progresiva a las nuevas corrientes que enmarcan el desarrollo de las organizaciones policiales en el mundo dentro del nuevo contexto de la filosofía, doctrina y procedimientos de la POLICIA COMUNITARIA, como principal estrategia ante el incremento de la criminalidad y de la inseguridad ciudadana que ha llevado a un aumento de la desconfianza en la Policía y a un sentimiento de inseguridad bastante extendido en la población.

Las políticas modernas de seguridad ciudadana, basadas en el paradigma de la prevención del delito, requieren que el Policía que realiza labores de Patrullaje Preventivo, sea un POLICIA COMUNITARIO, es decir, un tipo especial de servidor policial capaz de aplicar los nuevos procedimientos policiales preventivos en el terreno de los hechos, esto es, en las calles, en los Centros Educativos, en los centros de trabajo e incluso y de importancia fundamental - en el entorno familiar, para lograrlo se requiere capacitación y especialización de la Policía. La experiencia en países Latinoamericanos ha demostrado que un nuevo tipo de Policía si es posible en la Policía Nacional y este es el Policía Comunitario, el servidor policial idóneo para cumplir con esta importante tarea.

La POLICIA COMUNITARIA es un nuevo paradigma de los servicios policiales de Seguridad Ciudadana que representa un cambio con respecto del modelo profesional tradicional; implica un cambio en la misión, organización, estrategia, funciones, control y evaluación de este tipo de servicio policial y, por último, pero no lo último, en la cultura de nuestra institución policial.
En el modelo tradicional acciones y estrategias son evaluadas en relación a la rapidez de la reacción policial frente al delito (intervenciones), o las cantidades de detenidos o especies y/o dinero recuperados.
En el modelo de Policía Comunitaria, la evaluación se realiza de acuerdo a nuevos indicadores que deben ser medidos a través de las encuestas de victimizaciòn o de las estadísticas.

El Servicio de Patrullaje Policial Preventivo, realizado bajo la filosofía y los procedimientos de Policía Comunitaria, es una alternativa oportuna, viable y eficaz, llevada a la práctica formalmente en el ámbito internacional por los gobiernos y organizaciones policiales de numerosos países. Ojala que la experiencia de POLICIA COMUNITARIA en la Sectorial Durán - Samborondón se quede definitivamente en la Policía Nacional, se fortalezca a sus Brigadas Barriales, se fomente la creación de nuevas Brigadas Barriales allí donde se las necesite, se trabaje con las Autoridades y Empresas a fin de crear la página web y el programa de televisión por señal abierta.

Escrito por Hugo Muller Solón, mullerabogados@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario